10 cosas que quizá no sabías de Nico y Carla


Inspirada por este post de Miriam B. Vigo (autora de "Marafariña" y "Todas las horas mueren"), me lanzo a contaros 10 cosas que quizá no sabíais de Los libros de Nico y Carla. Allá van:
  1. El bar de chicas al que va Nico por primera vez está inspirado en el antiguo Medea de Madrid, actual Club 33 (Una amiga hetero con la que fui se jugó 20 pavos a que me entraba alguna chica. Gané la apuesta. Le entraron a ella).
  2. Al contrario que Nico, no he conducido una moto en mi vida.
  3. La frase que le dijo a Vero su abuela (“Que la vida no te de todo lo que puedas soportar”) la solía decir mi abuela.
  4.  Todos los libros de Nico y Carla tendrán la misma portada. Sólo cambiaré el color de fondo, el título y el estampado de las bragas. La fuente es Roboto.
  5. Mi padre, como el de Carla, también fuma a escondidas.
  6. Nunca he estado en Londres. Como Nico no iba a salir de la habitación de Mamen en la capital británica, pensé que no tenía importancia escribir de algo sin haberlo visto o vivido.
  7. Hay simbología que se repite en los libros (el vídeo VHS, el babuino de culo pelado, las conversaciones con la figura paterna…).
  8. Las iniciales de Nico y Carla corresponden a las de los nombres de mi pareja y mío. Fue algo inconsciente. Caí tiempo después.
  9. La inicial de Raúl también es la misma que la de mi mejor amigo en el que se inspira dicho personaje.
  10. “Aquí se quisieron Carla y Nico” es el cierre de un ciclo pero no de la saga.
Si quieres saber más sobre los libros, visita nicoporfavor.com.

Esto es una recreación de los tres libros puesto que nunca se les han visto juntos...


"Aquí se quisieron Carla y Nico" y las cosas del querer

Nico y Carla. Carla y Nico. Se han apoderado de mi alma y no quieren salir. Son ficción y son realidad. 

Con "Aquí se quisieron Carla y Nico" su historia juntas echa a rodar. Quiero que me acompañen como escritora. Quiero seguir explorando su relación, ponerlas en problemas y ver cómo los van solventando (o no).


El ritmo de publicación ha sido bestial. O al menos así me lo ha parecido a mí. Es cierto que son novelas breves o muy breves, pero toda historia requiere su esfuerzo, su planificación, su diseño de personajes, escenas y tramas. No hay historia pequeña.

Saqué en septiembre de 2015 "Nico, por favor". En abril de 2016, "El sentido de la vida de Carla Pi" y ahora (julio de 2016 cuando escribo estas líneas) ve la luz "Aquí se quisieron Carla y Nico". Siento si tenéis la sensación de que se os amontonan las historias, pero estas tres las tenía que sacar así. Prometo no agobiar con el resto de publicaciones :)

Ahora os dejo un tiempo para que las vayáis leyendo. Hago un break. Aunque esta frase debería ir muy entrecomillada. Siempre estoy pensando en relatos, trajinando tramas, inventando personajes. Así que el break es en cuanto a publicación, no en cuento a creación. Tengo en mente una nueva historia con nuevas protagonistas que quiero tomarme con más calma porque así lo pide esta novela. Pero sobretodo quiero leer. Leer A otras autoras que se autopublican como yo lo he hecho, leer sus historias y aprender de/con ellas.

Nos leemos :)

Las tres ideas que tengo en cuenta cuando me pongo a escribir

Aunque lleve poco tiempo publicando, he escrito casi toda mi vida. He escrito mucha basura, pero también he escrito algunas cosas buenas. Pero de todo ello he aprendido tres claves que suelo tener en cuenta a la hora de sentarme a escribir.
 

1. Escribe para que te entiendan (gramática incluida)

Sujeto - verbo - predicado

Primera lección que aprendí en mis años de periodista. Es muy básico, pero aun así hay gente que no pilla este concepto y se enreda en subordinadas o mete palabras rebuscadas para que el texto gane empaque. No es eficaz. Tener que buscar en un diccionario qué significa una palabra no sólo corta el ritmo del texto sino que se corre el riesgo de perder el hilo de la lectura.
 
Si dudas entre meter una coma o un punto no lo dudes: punto y seguido. A quien te lee le gusta respirar.
 
Si tienes que leer tu propia frase dos veces para saber si está bien escrita, pártela porque si a ti, que tienes la historia interiorizada, te cuesta leerla, a tu lector o lectora ni te cuento.


2. Escribe para hacer sentir

Olores, colores, sabores

Se lo escuché a Dominique Lapierre en una entrevista. Cuando se ponía a escribir, solía tener varios post-it con olores, colores y sabores que usaría en la ambientación de sus novelas. Los escenarios de sus historias van desde Brasil hasta La India, pasando por Jerusalén y, por supuesto, París.

Pero no hace falta irse tan lejos para construir un escenario evocador a través de los sentidos. Por ejemplo, una de las escenas que más gusta de Nico, por favor es cuando coge la moto y se recorre los campos alrededor de su pueblo, sintiendo el calor del sol en sus brazos y viendo por el retrovisor los brillantes pedacitos de paja que levanta a su paso.

3. Escribe para emocionar

Objetos - atmósfera - acciones (correlato objetivo)

Escribir "Silvia estaba apenaba por la muerte de su madre" es gramaticalmente correcto, pero no emociona. Se puede escribir un libro sumando frases de este estilo, pero pasará sin pena ni gloria en la vida del lector y lo que queremos las autoras y autores es adueñarnos de un pedacito de memoria de quien nos lee.
 
Para eso, llega al rescate la técnica del correlato objetivo que nos invita a sumar pedazos para componer una historia que emocione.
Traigo este extracto de la web Avión de papel porque lo explica muy bien:
 
Tomemos un ejemplo en que queramos describir el dolor de una viuda en el entierro de su marido. Sumaremos primero objetos: paraguas negros, una alianza, lápidas, cipreses, estatuas funerarias… Incorporemos una atmósfera o escenario: un cielo gris que se oscurece aún más, nubarrones, lluvia, viento entre los cipreses… Añadamos acciones hasta recrear una escena: la viuda se quita la alianza, se seca las lágrimas, se oyen sollozos a su espalda, pero se aleja del cortejo fúnebre.

Entonces acumularemos nuevos objetos o imágenes simbólicas en otro episodio (o conjunto de escenas) que marque un cambio en el personaje. La viuda abandona sobre una lápida su abrigo negro, el cielo se despeja, sale el sol y el rocío se seca en los rosales de los jardines, hasta que se abren los pétalos de una rosa. Y, así, podríamos continuar con la narración.


Se trata de unir fragmentos con significado propio para construir pieza a pieza el gran relato.
 
Y esto es sólo el comienzo. Soy de las convencidas de que se aprende a escribir leyendo. De todo se aprende: de lo malo, lo que debes evitar; de lo bueno, lo que puedes imitar.
También se aprende a escribir escribiendo.
Redundancia, lo sé, pero hasta que no te sientes a escribir nunca escribirás.
Ya: Obviedad.
Lo que quiero decir es que dejes de leer artículos sobre cómo escribir porque ninguno va a escribir por ti.
 
Siéntate (o túmbate) y escribe.