Capítulo 29: Quizá
Mi madre se interpone entre la puerta y yo mientras me mira de arriba abajo. -¿Pero otra vez vas a salir, hija? -Ay, mamá, no empieces -le respondo cansada. Intento esquivarla y ella tampoco me lo pone muy difícil. Cuando abro la puerta dice su última palabra. -Que sepas que no me gusta nada lo que haces. Una cosa es que seas… -se le queda atrapada en el paladar la palabra L, -y otra que pienses que puedes hacer lo que te da la gana. Mientras sigas viviendo en esta casa… Entorno los ojos al oír esa frase. Su casa, sus reglas. Nos sabemos el discurso de memoria. -Vamos, mamá, pero si estoy trayendo buenas notas. Mi madre refunfuña. Sabe que tengo razón, pero yo también sé que no puedo utilizar ese argumento para mi defensa. No es mi papel como estudiante lo que está en cuestión. -Es la última, lo prometo. Abro la puerta y me marcho. Corte a exterior. Puerta de la discoteca. Noche. Veo a las chicas hacer fila para entrar, como si fueran ganado para la marca. ...