Capítulo 24: Lo absurdo
Creo que si me pongo a echar cuentas, me paso más horas en la cafetería de la facultad que en clase. La cafetería es un lugar de encuentro y de intercambio. De apuntes, principalmente. Y o he tenido que echar manos de esta red de apuntes porque he faltado algunas horas a clase por ir a casa de Mamen, pero es algo que no me gusta. Es un poco como la droga: te pueden decir que la mierda es buena pero como te salga mal, lo pagas en el examen. Me he prometido a mi misma centrarme un poco más y aprovechar estos días hasta que vuelva Mamen para organizarme lo que queda de curso. Pero no me lo van a poner fácil. -Hola, hermosa -saluda Raúl cuando alcanza la mesa en la que estoy sentada. -Hola. -¿Qué tal Londres? ¿Qué tal con Mamen? Resoplo y niego con la cabeza. -¿Qué ha ocurrido? -pregunta un poco alarmado. -Pues no estoy segura. Mamen ha estado rara. Un poco fría. Es decir, yo esperaba un finde de pasión y caricias y ella me recibe con un mapa lleno de lugares turísticos...