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Mostrando las entradas etiquetadas como fiesta por chueca

Capítulo 32: La conversación

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Raúl y Sergio me acompañan a casa. Me apetecía volver sola para despejarme un poco o llorar a moco tendido, pero ellos han insistido. Caminan un par de pasos por detrás de mí, como si fueran mis guardaespaldas. Poco antes de llegar a mi casa, Raúl se pone a mi altura. -Quizá esta pregunta te parece un poco rara pero como soy tu amigo y te quiero te la voy a hacer. Raúl me pide permiso para lanzarla. -Adelante -le concedo con preocupación. -Nico, ¿estás segura de que la chica del metro existe? Me quedo mirando a mi amigo atónita ante la pregunta. -¿Perdona? -Ya sé que suena raro, pero, en fin, yo no la he visto. Nadie la ha visto salvo tú. Y además no paras de darle vueltas y te lleva un poco de cabeza. Sólo me preocupa que no estés persiguiendo un fantasma o una quimera o que tengas algún complejo psicológico de algo… Sergio mantiene la distancia de manera disimulada porque ve que me estoy poniendo roja y teme que le salpique la sangre cuando explote. -¿Crees que...

Capítulo 31: Rebobine, por favor

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Mi padre tiene un vídeo VHS. Le tiene un aprecio tremendo porque le costó una pasta y porque tiene mando a distancia. También tiene una gran colección de cintas VHS que no ve por miedo a estropearlas. Hace no mucho me enseñó cómo funcionaba. Metió la cinta de “La princesa prometida” y le dio al play. La calidad de la imagen era pésima pero le daba una curiosa textura que encajaba muy bien con aquella película. La vimos sin pestañear. Cuando acabó, le pedí que pusiera la escena de la lucha de esgrima porque me había encantado. La cara de mi padre fue un poema. Se puso las gafas, localizó en el mando el botón de rebobinado y la cinta comenzó a hacer un ruido bestial. -¿Qué ocurre? -le pregunté asustada. -Se llaman cintas por algo. Dentro de la carcasa hay una cinta con la película impresa. Ahora está recogiéndose en uno de los carretes hasta que llegue al final o hasta que yo le de al stop cuando crea que he llegado a la parte que quiero. Me costó pillarlo porque llevaba t...

Capítulo 13: El consejo

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El tiempo es elástico cuando estoy con Mamen. Lo que me parecen minutos, son horas pasadas en su cama, en su habitación. Lo que son días hasta verla, me parecen semanas, incluso meses, años o eones. A mi madre, sin embargo, siempre le parece que me paso demasiado tiempo fuera de casa e insiste en saber con quién ando. -Con gente de la Uni, mamá, que lo quieres saber todo. -¡Claro que lo quiero saber todo! Quiero saber si mi hija está con gente que no le meterá en problemas. No me escribes ni un mísero mensaje, no sé dónde vas, ni con quién, ni cuándo volverás, ni qué haces. -¿Quieres venirte conmigo de marcha o qué? -le grito de madrugada. -No me trates de estúpida, Nico, que te parto la cara. ¡Lo que me faltaba! Y no grites que se va a despertar tu padre. -Has empezado tú. Aguantamos las miradas llenas de furia unos segundos.