Capítulo 27: De Oca a Oca
Me he llevado algo de Vero después de acostarnos (además de sus apuntes de Opinión Pública). Algo que no sé exactamente qué es pero que hace que me sienta segura de mi misma y con ganas de más. A veces me sorprendo pensando en Mamen como algo lejano aunque no hayan pasado más que unas pocas semanas. También me he dado cuenta de que no recuerdo la cara de la chica del metro. Sólo su pelo largo, liso como una tabla y moreno. Esto me da más pena que lo de Mamen, la verdad, aunque estoy casi segura de que si la volviera a ver, sabría que es ella. Son como mis dos fantasmas que me siguen allá donde vaya. Aunque más que como fantasmas, las siento como losas, historias no cerradas que me inquietan por las noches y no me dejan dormir. Cuando vuelvo a la facultad algo ha cambiado. Algunas chicas y muchos chicos me miran con cierta envidia al pasar por su lado, me dan un un repaso y se dan codazos unos a otros. -¿Has contado lo nuestro? -le pregunto en un mensaje a Vero. -Sí, ¿hay...