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"Nico, por favor" en PDF

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Entre las expresiones por las que llegáis al blog, hay dos que me han llamado la atención. La primera es que no hay una versión de "Nico, por favor" en PDF . Si la hay, es pirata. Están publicados los cuatro primeros capítulos en PDF, como herramienta para atraer lectores a la novela. La novela fue publicada en su momento en este blog. Sigue estando disponible de manera gratuita bajo la etiqueta "nicoporfavor".

Capítulo 37: Devoción

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Camino en una nube hasta llegar a casa. Ni la mochila me pesa. De vez en cuando, recuerdo a Carla y sonrío. Mis padres trabajan así que no hay nadie en casa a estas horas. Me despojo de la mochila y de la ropa y me meto directa a la ducha. Una idea cruza mi cabeza como un rayo: ¿Y si no me llama? -Nico, no empecemos. Trato de poner la mente en blanco. Me concentro en el agua que cae tibia sobre mi cuerpo y hace carreras por mi piel. Una de esas carreras se escurre por el interior de mis muslos y acaricia mis labios. Intento recordar cuándo fue la última vez que alguien me tocó con esa suavidad. Me apoyo en la pared y pienso en Carla. La pienso con tanta intensidad que casi la noto junto a mi, con sus pechos pegados a mi espalda, acariciándome, recorriendo mi cuerpo con sus dedos. Mantengo los ojos cerrados tratando de retener esta sensación, pero el tono de llamada de mi teléfono me saca a patadas de mi ensoñación. -Joder. Está en el lavabo, así que saco medio cuerpo...

Capítulo 35: Acuse de recibo

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Es extraña esta sensación, Mi pulgar está planeando sobre el icono del email, temblando. Si deslizo a la derecha, elimino el mensaje. Si pulso, lo abro. Dos “y si…” que me están matando. Mi mundo se bifurca en dos realidades posibles. ¿Podría vivir sin saber lo que dice Mamen? Y si lo abro, se abren a la vez más realidades dependiendo de lo que me haya escrito. -Venga, sé valiente por una vez en tu vida. Pulso el icono y abro el email. Mamen saluda con muchas exclamaciones. Raro. Nunca fue muy efusiva. Sabe que estoy en el pueblo. De cura de desintoxicación por el tema de la chica del metro. Puto Raúl y su campaña de exorcización. Pero no es eso de lo que quiere hablarme, sino de otra cosa: de que se ha vuelto a enamorar. “Bueno, enamorar no es la palabra, pero es un paso previo. Estoy pillada, vaya. Ya sé que no hace ni medio mes que me diste puerta, pero estoy muy ilusionada con Alexia. Así se llama. Quiero hacer las cosas bien con ella. Eso lo aprendí de ti. Quiero se...

Capítulo 34: Diarios y delirios

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Tratar de mensajearse con el móvil en este pueblo perdido de la mano de Dios es un acto de fe. Se corta la señal, los mensajes no salen o no acaban de llegar. Me pongo de los nervios así que he aprendido a perder esa comunicación inmediata. Vuelvo a mis años de la ouija y mando mensajes por la mañana a Raúl o a mis padres y dejo el móvil en casa hasta que llego a casa antes de que anochece. Entonces leo todo lo que me han ido poniendo a lo largo del día. Mis padres suelen ser escuetos, pero Raúl me escribe cada acontecimiento que le va pasando en forma de breves mensajes que conforman una especie de diario personal. Voy cogiendo soltura con la moto. No salgo mucho a la carretera porque con la suerte que tengo, me pillará la Guardia Civil y voy sin papeles. Hay un momento que me gusta especialmente cuando voy con la moto. Es una chorrada pero me parece mágico. Los tractores van y vuelven del campo recogiendo fardos de alfalfa para el ganado y por el camino dejan rastros de paji...

Capítulo 26: El polvo del olvido

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Me da miedo olvidar a Mamen, pero más miedo me da engancharme a ella, a nuestro pasado, y no poder seguir adelante. Todo radica en que me cuesta pensar fríamente nuestra relación y tomar distancia. Todavía tengo pegado su olor a mi piel. Nunca pensé que mi cabeza fuera la que me obligara a tener sexo con otra persona aun cuando a mi cuerpo no le apetece. Pero Vero me lo pone muy fácil. Estoy bajo el umbral de su piso compartido. Lleva una blusa blanca pero no sujetador, por lo que se le transparentan los pezones. Trago saliva y le propongo salir a tomar algo antes, en plan cita, porque a mi no me gusta el sexo sin más. Se niega. -Esto es sexo sin más. Quiero que te quede claro antes de que te lances a hacer nada. -Ya, pero yo nunca he hecho el amor con alguien que no me atraiga como persona. Vero me mira de arriba a abajo con una ceja levantada. -Vamos a ver, además de Mamen, ¿te has acostado con alguien más? Me pongo roja de inmediato, desvío la mirada y miro al t...

Capítulo 25: Win-Win

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La sensación de absurdez continúa desde que lo dejé con Mamen. Me costó tiempo ser consciente de que lo habíamos dejado. Casi tanto como el que me llevó certificar que éramos novias. Y aun no las tengo todas conmigo respecto a cuál era nuestro estatus. Al principio, me mensajeaba constantemente, pero ya ha dejado de hacerlo. Me pedía disculpas y me decía que no habíamos tenido timing o no sé qué mierdas. Me duele pensar en ella porque me encantaría odiarla y no puedo. También me duele pensar en cómo acabó todo. Sin un adiós en condiciones. Quizá aquel beso de pinceladas suaves y largas fuera el adiós que ella me estaba dando consciente de que ya no nos volveríamos a ver. Seguro que era así. Mamen no da puntada sin hilo. Siento un hueco enorme casi todo el tiempo porque casi todo el tiempo mi mente estaba ocupada con Mamen. Trato de buscar espacios en los que no estuviera y los encuentro en clase y en algunos ratos con Raúl, que evita mencionar a Sergio para no desatar mi...

Capítulo 24: Lo absurdo

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Creo que si me pongo a echar cuentas, me paso más horas en la cafetería de la facultad que en clase. La cafetería es un lugar de encuentro y de intercambio. De apuntes, principalmente. Y o he tenido que echar manos de esta red de apuntes porque he faltado algunas horas a clase por ir a casa de Mamen, pero es algo que no me gusta. Es un poco como la droga: te pueden decir que la mierda es buena pero como te salga mal, lo pagas en el examen. Me he prometido a mi misma centrarme un poco más y aprovechar estos días hasta que vuelva Mamen para organizarme lo que queda de curso. Pero no me lo van a poner fácil. -Hola, hermosa -saluda Raúl cuando alcanza la mesa en la que estoy sentada. -Hola. -¿Qué tal Londres? ¿Qué tal con Mamen? Resoplo y niego con la cabeza. -¿Qué ha ocurrido? -pregunta un poco alarmado. -Pues no estoy segura. Mamen ha estado rara. Un poco fría. Es decir, yo esperaba un finde de pasión y caricias y ella me recibe con un mapa lleno de lugares turísticos...

Capítulo 23: La chica de los tickets

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Por más que lo intento, no logro sacarme de la cabeza el fin de semana con Mamen. Dos días y medio en los que se han sucedido un montón de… cosas. Y toda esa rayada me lleva a hacer un repaso de mi vida los últimos tres, cuatro meses. ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Cómo me subí a esta montaña rusa? ¡Ah, sí! Me enamoré de una chica en el metro y luego la busqué, pero a quien me encontré fue a Mamen. O ella me encontró a mi, ya no estoy segura. La chica del metro… ¿qué será de ella? Ya no la he vuelto a ver. Ni en el metro ni por el ambiente. Ella fue quien lo empezó todo. Ella fue la chica de los tickets que me animó a comprar un viaje para esta apasionante montaña rusa. Me duele pensar en ella porque no sé qué pensar. Pero más me duele pensar en Mamen, en cómo me tiene pillada, para bien y para mal. Estoy muy enamorada de ella, pero, de alguna manera, sé que no es bueno que me pille por Mamen. Sabes cómo manejarme, lo sabe tan bien que parece que sabe que estoy rayada y m...